Descripción
A lo largo de los últimos 15 años venía leyendo esporádicamente algunos de los relatos escritos por mi madre en sus talleres de escritura creativa, a los que comenzó a asistir, ya con casi 80 años, para aprender pero, sobre todo, para relacionarse, para ser escuchada y escuchar los relatos de los otros.
Recientemente, me planteé la posibilidad de publicarlos. El último empujón me lo dio mi amigo y gran escritor Iñaki Martínez. Su reacción y sus elogios no me dejaron dudas: «Carmen Louzán tiene que salir del armario», me dijo.
Sus relatos siempre sorprendían a sus profesores y a sus compañeros, por lo inesperado en una mujer de su edad y por un estilo que ella misma define como «surrealista pero tangible, creíble, cercano al realismo mágico». Una provocación perfectamente intencionada, como reconoce: «Siempre me movía por el borde del margen establecido, mirando las cosas desde otra ventana».




